martes, 11 de septiembre de 2012

Flores de este mundo

En algún momento del pasado incierto a alguien se le ocurrió regalar flores para hacer sonreir, para pedir perdón o para demostrar amor... Un acto sencillo se convirtió en una parafernalia con sus fechas señaladas: el día de los enamorados, el de los difuntos, el de la boda, el del nacimiento, cumpleaños...

Un día a (otro) alguien se le ocurrió regalarle un ramo de flores a otra persona como señal de gratitud, por los servicios prestados, por el trabajo bien hecho, por el tiempo compartido... Después a alguien se le ocurrió que poner una floristería sería un negocio, y acertó. Flores mejoradas por selección, con técnicas milenarias de cultivo/reproducción en condiciones cerradas y concretas. De la rosa silvestre a las rosas actuales hay todo un abismo genético y cultural que les hace parecerse como un huevo a una castaña. 

Son flores de otro mundo. Perfectas, iguales, hermosas por definición, pero que han perdido esa espontaneidad de quien, quizás jugando a las casitas, recogió un ramillete de violetas silvestres y se la ofreció a un compañero de juegos, a un gato, o al panadero de la esquina.

Ayer mi hijo decidió obsequiar a su seño con una rama de algarrobo, "pa que Miágeles la pona en su maceta". Un acto fortuito y hermoso de una flor de este mundo. El mundo de las personas reales con flores que no son flores, sino ramas de infinitas posibilidades azarosas. Como la vida misma.

Quizás dentro de 100 años el primer día de cole se festeje con una rama de algarrobo como señal de confianza en el otro, una señal de que entrar en el aula ofreciendo lo que se tiene es la mejor manera de recibir lo bueno de los demás.

Comienza un curso nuevo. Feliz día del algarrobo.

miércoles, 29 de agosto de 2012

La ternura

Dormías a mi lado. Poco y mal, como sueles. Te mueves, te rascas, suspiras, respiras... al final dejo de abrazarte en un esfuerzo por hacer otro bis a bis con Morfeo, arañando el final de las vacaciones. Ya no aguantas más, te levantas y te vas.

Molesta, y tras unos minutos de intensa lucha por despegarme de la almohada, hago lo mismo, y salgo en tu búsqueda. Ya nos conocemos demasiado bien como para saber que la casa a solas y tú  no sois buena combinación.

Y ahí estás, tumbado en el sofá, con el mando en la mano mirando la nieve de la tele que no acaba de sintonizar... Compungido me dices que está rota y yo, mágica por exposición a ti durante estos 10 años, con un solo click sintonizo "La casa de Mickey Mouse".

Empiezas a obedecer a Mickey que quiere llevar un pajarito rojo de vuelta a su hogar, le das "uvas" al pajarito, llamas a Doodles, cuentas hasta tres, ríes, apremias, conduces y eliges.

A mí, sin que apenas se note, me implosiona el pecho. Una onda de calor y ternura sin parangón brota de todas partes y me transporta flotando hasta el ordenador, para decirle al mundo lo que siento.

Deberías estar disfrutando de la entrada del Málaga en la champions, o estar excitado porque empiezas 5º de primaria, pelearte con tu hermano por la wii o negarte rotundamente a cambiarte el bañador en público. Y sin embargo, aquí estamos viendo a Mickey Mouse. Puede que debiera entristecerme por todo lo que no eres, pero sé lo mucho que te ha costado entender que los dibujos te hablan a ti. Así que hoy celebraremos este gran triunfo. Porque eso sí que es una victoria, lo del Málaga que lo celebren los demás...


lunes, 13 de agosto de 2012

Hoy una súplica

Perdóname. Por haberte sacado a este mundo, que te juzga y me hiere. Que me impide avanzar siendo más madre, que me limita y me agota, que me hace humana. Tú no necesitas una madre humana, necesitas la fuerza de mil titanes. Yo pierdo la fuerza, la paciencia y hay días en que el amor se me escapa corriendo por los cuatro costados. Perdóname por romper el cordón umbilical, porque tú te sientes aun como parte mía y yo quiero, me empeño, en darte unas alas enormes y unas tijeras aun más enormes que corten ese cordón. Lo siento. Porque quiero a ratos que seas de otra forma y esa querencia absurda me consume, porque de alguna forma eres ese trozo de mí que nunca perdió la inocencia, eres el reflejo de una infancia que ya casi no recuerdo. Tu pureza, tu sencillez... en lugar de admirarla y protegerla me empeño en ensuciarla y en complicarla cada día exigiéndote un poco más. Más allá de ti mismo, de tu comprensión, de tu tolerancia, de tu capacidad de entrega, de tu risa fácil y tu llanto aun más fácil. Porque te quiero y me duele no ser la persona que mereces. Porque te hago daño y me hago daño. Son heridas que no se ven y que tú olvidas en una fracción de segundo, lo que tardas en preguntarme, de nuevo, si te quiero mucho. A mí las heridas me duran mucho más, soy un viejo reloj oxidado y roto que ha olvidado ajustarse a ti. Soy yo la que tiene que cambiar. Soy yo la que no comprende nada. Soy yo la que te necesita para respirar. Perdóname. Mil veces más, hoy más que nunca.

jueves, 26 de julio de 2012

Te veo...

... y me sorprende que los demás no te vean. Algunos solo son capaces de quedarse con la etiqueta,  yo veo dentro de ti. La pugna de las palabras por filtrarse de tu cerebro a tus labios, el avance progresivo de tus dedos por hacer y deshacer, aprendiendo cada día desde el principio, desde el pantalón del pijama hasta los zapatos. Veo tu historia, desde que abriste los ojos en el mismo segundo que saliste de mi vientre hasta esta mañana cuando te dije adiós en la puerta del cole... cada día, cada momento, veo tu historia que es también la mía.

No dejo de preguntarme qué podría hacer para que los demás te vieran como lo hago yo, y entonces me tropiezo con la realidad de mi voz: todos nos escuchamos de una forma y los demás nos escuchan de otra. No puedo hacer nada para que los demás me oigan como yo lo hago, y de igual forma no puedo hacer nada por dividirte de mi cuerpo y que los demás vean quien eres... cómo lloras cuando Puko se despide de Nobita, cómo roncas cuando estás profundamente dormido, con esos enormes ojos entreabiertos, jamás cerrados del todo... Porque tú sí que nos ves a todos, ves en nuestras almas e incluso hay quien dice que ves un poco más allá.

Por eso me hieren los adjetivos que simplifican. Ni 'malito', ni especial, ni diferente. Entiendo que la ignorancia es osada, no debería dolerme. Pero me duele, todavía me duele. Porque yo te veo, y no concibo un mundo que no lo haga igual que yo.

sábado, 7 de julio de 2012

Lo que siempre quise decir y no tuve ocasión.

No quiero hablar de recuerdos, de como empezamos, ni de como hemos llegado aquí. No quiero darte las gracias por aguantarme, por sujetarme, por animarme o empujarme en cada bache del camino, mejor que nadie sabes cuántos y qué duros han sido. No quiero centrarme en tus virtudes , ni en tus defectos que, aunque muchos no lo crean, los tienes, pequeños, pero ahí están. No quiero hacerte promesas de amor y eternidad que suenen a eco en este folio en blanco.

No quiero, ni puedo, porque todo eso ya lo sabes. Mi esfuerzo en esta relación se basa en  que lo sientas a cada paso que damos, en que cada bajada en nuestro nivel de tolerancia mutua se acompañe de una subida más alta que la anterior, aun a sabiendas de que la caída puede ser tremenda.

Ayer te pregunté qué era lo mejor de estos 20 años juntos, no dudaste ni un segundo para decir "nuestros hijos". Ese eres tú: el padre que ha soportado con entereza toda esta locura de médicos, especialistas, terapias, pruebas... tanto dolor que jamás dejó translucir tu rostro, el rostro que veo cada mañana y que me hace sentir fuerte.

Tú eres mi fuerza, tú eres quien está dictando a cada segundo de nuestras vidas cual es el camino correcto. Yo soy la cara visible, la madre que todos ven llevar estoicamente la lucha de nuestro hijo mágico. Pero eres tú quien recoje cada lágrima, cada desesperación y cada dolor. Eres quien me da aliento cada día, aunque tú no lo sepas y yo no lo diga... tu sola presencia me vale.

No voy a darte las gracias por mucho que las merezcas. Porque aquí estamos 20 años después, juntos, como ambos elegimos. Y eso no se agradece, eso se disfruta.

viernes, 22 de junio de 2012

Fin de curso

Hoy voy a confesar (al más puro estilo pantojil) que me aterrorizan los finales de curso, me da miedo romper con la rutina, me asusta preguntarme qué será de nosotros el año que viene. Contra qué molinos tendré que pelearme esta vez, reales o imaginarios, propios o ajenos... siempre hay algún gigante agazapado en forma de beca de NEE, de terapias, de rabietas, de profesores nuevos que no nos conocen... Este año ha sido sencillo, porque nos ha rodeado gente auténtica, de las que se han molestado en ocupar un ratito de su tiempo para conocer a mi Salva, a mi niño mágico, y entenderle.

Este curso que se ha cerrado hoy nos ha traído de la mano  a gente maravillosa, de las que enriquecen nuestras vidas: Alfonso, Anabel, Encarna, Estefanía, Lourdes... Intentar separarles por partes en nuestra trayectoria vital se me hace complicado, conforman un todo. Han sido el presente de un año donde los progresos que ellos han contribuido a alcanzar se mezclan con otros de base que previamente consiguieron las personas que estuvieron antes: Vanessa, Mari Carmen, Paqui...


Mi Salva expresa todo esto que siento ahora mismo mucho mejor que yo, porque él no necesita palabras, ni la seguridad que ofrece una pantalla en blanco para soltar un chorro de letras escritas que resuman, a duras penas, todo lo que quiero decir. A él le vale con mirarte, sonrisa en ristre, y decir "te quiero", y darte un beso y pedir perdón, dar las gracias o las "de nada" según se tercia.

Así que creo que hoy de forma muy excepcional puedo tomar prestada su carita y mostraros su felicidad que también es la mía. Y con ello siento aún más miedo, temo que los siguientes no os lleguen a la altura. Por todo eso y por mucho más, esta sonrisa también es vuestra, GRACIAS.



miércoles, 13 de junio de 2012

Futuro será...

Hace unos días personas a  las que considero de opinión puramente objetiva (y muy válida) me dijeron que yo debía ser una persona con una entereza mental muy fuerte. Lo llevo meditando desde entonces. Es verdad que a lo largo de todos estos años han intentado bajarnos a golpes de nuestro progreso lineal, nos han querido hacer creer que las cosas son mucho más complicadas de lo que de por sí son. Nunca lo he tomado como una ofensa, simplemente no les he creído. Y he seguido adelante, por el mismo camino.

Puede que hubiera caminos más rápidos, más caros y eficaces. Puede que sí, pero no considero que lo hayamos hecho mal. Simplemente hemos querido acoplar nuestra particularidad familiar a nuestra forma de ser. Lo que hacemos se ajusta a nosotros y además hace que nuestro hijo avance. Avances que veo, que todos vemos: saltar con los pies juntos, escribir su nombre, no necesitar pañal, expresarse, querernos... Yo no creo en la ameba que algunos se  empeñan en mostrarnos, creo en lo que veo. Y lo que veo es que detrás de cada paso hay muchos intentos de poner un pie delante del otro, pero al final los pasos se dan...

Algunas veces, alguien me ha dicho "yo no podría". Sí, TÚ sí podrías. Recuerda que las madres/padres de niños especiales  no somos diferentes, solo son las circunstancias las que nos hacen creer en lo que vemos. Yo he decidido ver futuro, ¿y tú?