miércoles, 8 de marzo de 2017

15 años tendrá mañana mi amor

Hoy es el día en el que estabas llamado a nacer. Fue el día elegido por la ginecóloga para hacerme la cesárea que te traería a esta parte del mundo. Y allí estábamos hace 15 años, juntos en mi cuerpo, tú y yo. Por circunstancias que ahora no vienen al caso, la cita se fue postergando y naciste el 9 de marzo, al día siguiente.

Me parece imposible que hubiera un tiempo de mi vida en que tú no estuvieras. Cada minuto de estos 15 años has copado mi pensamiento, cualquier madre podría decir lo mismo, no lo dudo... aunque tengo que decir que tengo otro hijo, tu hermano, que no ha colonizado cada neurona como haces tú, quizás porque sé que él vino para volar muy lejos de mí y desprenderse.

Todos los hijos nos cambiáis la vida, por definición. Venís a quedaros en una suerte de ruleta loca que es la sucesión de los días de una familia y lo trastornáis todo con vuestros llantos, vuestras risas, vuestras miles de primeras veces, vuestros días de colegio, de vacaciones... marcáis el ritmo del ahora y los adultos, padres dedicados, nos plegamos a esa cadencia cotidiana. Ya vendrán los días en que...

Sin embargo, yo aprendí a digerir que siempre seremos tres en casa y ahora que cumples 15 años me doy mucha más cuenta de ello. Hay quien se enfada conmigo cuando juego a adivinar el futuro, porque creen que me molesta la certeza de nuestra convivencia sempiterna. Pero no es así, no me molesta.

No me molestas. No me coartas. No me supones sacrifico alguno. No me matas, ni me muero. No me dueles. No me haces sufrir. No me incomodas. No me avergüenzas. No, no, no... tantos noes...

Tú me has hecho quien soy. Tú eres los besos. Tú eres las risas. Tú eres sentarnos a hacer tonterías. Tú eres genio. Tú eres figura. Tú llenas espacios. Tú alegras la vida. Tú destruyes mis miedos. Tú... que haces que seamos por y para ti.

Mi mundo gira por ti, desde hace hoy 15 años. El día en que estabas llamado a nacer, y que, no obstante, fue mañana.



3 comentarios:

  1. María José… Como tantas otras madres con un hijo diagnosticado de retraso madurativo llevo semanas, meses, buceando en la red, intentando encontrar esa respuesta que todavía ninguna prueba de imagen ni ningún test genético han conseguido darnos. Intentado saber si el problema de Mario a sus 20 meses acabará algún día en la “normalidad” o formará parte de su vida (y nuestras vidas) para siempre. Yo, que siempre aconsejo a mis pacientes que no se líen y rebusquen en Internet, he visitado páginas científicas y pseudocientíficas, foros, blogs, portales de Asociaciones varias… Y no ha sido hasta encontrar ‘Holanda en mi jardín’ cuando me he detenido y he empezado a respirar con un poco de calma. Sigo perdida y angustiada, porque la incertidumbre me tiene atenazada, pero más pausada… Tu blog me ha enseñado que tener un hijo con una discapacidad es una experiencia vital complicada y extenuante, pero que es algo posible, y lo que para mí es más importante: se puede seguir siendo feliz, a ratos (y quién es feliz siempre…). Esto ya lo había leído, esto ya lo sabía. Pero tu sensibilidad y honestidad son diferentes. Gracias. Y sigue escribiendo.

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  2. Precioso,Maria José, no sabes cuanto me identifico contigo. Como pienso en ese futuro y en mi cabeza toma la forma de disfrutar con la idea de que mi hijo va a estar ahí conmigo.

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  3. Gracias a las dos por leerme y comprenderme, que no es tan fácil como parece. Un abrazo.

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